Importadores de TikTok: lo que no sale en los vídeos

Precios de origen, viajes exprés y dinero del cliente: qué conviene preguntar antes de encargar una importación a través de las redes sociales.

5/27/202624 min read

IMPORTADORES DE TIKTOK: 60 COCHES AL MES, 17 HORAS SIN DORMIR Y 43.000 € DEL CLIENTE EN JUEGO 😂

Bienvenidos al nuevo campeonato mundial de importación de vehículos. Una competición donde gana quien duerme menos, come más bocadillos, llega antes a España y consigue más likes. Eso sí, el coche y el dinero son del cliente.

Llevo años dedicado al mundo de la automoción y la importación de vehículos. He visto cambiar los mercados, los precios, las tecnologías y las formas de comprar.

Pero hay algo que últimamente me tiene verdaderamente sorprendido.

De repente, parece que detrás de cada perfil de TikTok ha nacido una empresa de importación.

Abres Instagram y aparece uno.

En TikTok tienes otros veinte.

En Facebook, cuarenta más.

Y todos hacen exactamente lo mismo.

«¡Familia! ¡Acompáñanos a importar este cochazo desde Alemania!»

Y empieza la película.

Aeropuerto, mochila, café, avión, vendedor alemán, diagnosis, autopista, bocadillo y llegada triunfal a España.

¡MARAVILLOSO!

Pero hoy quiero hablar de lo que no suele salir en esos vídeos.

De todas esas preguntas que nadie hace mientras el coche va de maravilla y el importador presume de haber recorrido media Europa por el precio de un menú del día.

Porque importar un coche no es únicamente comprarlo y conducirlo hasta España.

Importar es gestionar una operación económica, administrativa y comercial que puede implicar decenas de miles de euros y muchas responsabilidades.

Y eso no se arregla poniendo una GoPro en el parabrisas.

1. EL NUEVO IMPORTADOR: MUCHA CÁMARA, POCO CAPITAL

Antes de continuar, quiero dejar algo claro.

La importación de vehículos a la carta es una actividad perfectamente legítima.

Existen intermediarios excelentes, profesionales especializados y empresas que realizan este trabajo correctamente.

El problema no es trabajar por encargo ni cobrar una comisión.

El problema aparece cuando se presenta una operación financiada y arriesgada por el cliente como si fuera una gran inversión empresarial del importador.

Porque algunos modelos funcionan de una manera muy curiosa.

El cliente busca el coche.

El cliente paga la reserva.

El cliente transfiere el dinero.

El cliente asume los gastos pactados.

Y el importador pone…

¡LA MOCHILA Y LA GOPRO!

¡Ojo, que también tiene su mérito!

Pero convendría explicar claramente quién compra, quién vende, quién intermedia y quién asume cada riesgo.

Porque una cosa es comprar vehículos con capital propio, comercializarlos y responder como vendedor profesional.

Y otra muy distinta es cobrar por gestionar una compra que realiza el propio cliente.

Ambos modelos pueden ser válidos.

Pero no son el mismo negocio, ni implican necesariamente las mismas obligaciones.

2. «¡EL COCHE ESTÁ ESPECTACULAR! ¡YA PUEDES PAGAR!»

Aquí empieza una de las partes más delicadas de toda la operación.

El importador llega a Alemania.

Ve el coche.

Lo prueba durante un rato.

Conecta una máquina de diagnosis.

Graba un vídeo.

«¡Familia, unidad espectacular! ¡Está flama! ¡Ni un fallo!»

Y acto seguido llama al cliente.

«¡Adelante, puedes hacer la transferencia!»

Perfecto.

Ahora imaginemos que el vehículo cuesta 43.000 €.

CUARENTA Y TRES MIL EUROS.

El cliente está en España, sentado en su casa, y tiene que enviar esa cantidad a una cuenta bancaria que le han facilitado.

Y aquí empieza mi batería de preguntas.

¿A quién pertenece exactamente esa cuenta bancaria?

¿Al concesionario que vende el vehículo?

¿Al propietario que figura en la documentación?

¿A la empresa que emite la factura?

¿Coincide el titular de la cuenta con el vendedor contractual?

¿Se ha comprobado su identidad?

¿Se ha verificado la autenticidad de las instrucciones de pago?

¿Y qué ocurre si alguien ha facilitado una cuenta incorrecta o fraudulenta?

Porque una transferencia de 43.000 € no es mandar un Bizum para pagar unas pizzas.

El dinero no debería enviarse únicamente porque alguien diga por WhatsApp: «Este es el IBAN, puedes pagar».

En una operación seria hay que verificar al vendedor, la documentación, la titularidad bancaria y las condiciones de compra.

Y cuando es posible, utilizar mecanismos bancarios de comprobación y otras medidas que reduzcan el riesgo de fraude.

Porque una cuenta bancaria puede parecer perfectamente normal y no corresponder a quien creemos.

Y si el dinero acaba donde no debe, ya podemos guardar la GoPro.

Que el vídeo de TikTok no nos va a recuperar los 43.000 €.

3. EL CLIENTE YA NO TIENE EL DINERO… PERO TAMPOCO TIENE EL COCHE

Esta situación me llama muchísimo la atención.

Pensemos en el comprador.

Ha trabajado, ahorrado y decidido comprarse el coche que lleva años deseando.

Transfiere 30.000, 40.000 o 50.000 €.

Su cuenta bancaria se queda temblando.

Y mientras tanto, el vehículo sigue a más de mil kilómetros de su casa.

El cliente no tiene el coche.

No dispone del dinero.

Y empieza a mirar el teléfono cada veinte minutos.

«¿Ya han recibido la transferencia?»

«¿Ya tienes las llaves?»

«¿Ha salido el coche?»

«¿Por dónde vas?»

«¿Todo bien?»

Y en redes aparece el importador:

«¡Familia, hemos parado a desayunar en Alemania! ¡Mirad qué bocadillo!»

¡FANTÁSTICO!

El cliente sin dormir pensando en sus 43.000 € y nosotros calculando si hemos ahorrado 2,50 € comprando el café en otra gasolinera.

No estoy diciendo que todas estas operaciones sean inseguras.

Estoy diciendo que cuando utilizas el capital de un cliente, la información, la transparencia y la seguridad deben estar por encima del espectáculo.

4. «¡SON LAS CUATRO DE LA MAÑANA Y NOS VAMOS A ALEMANIA!»

Empieza la segunda temporada de nuestra serie favorita.

Aeropuerto.

Mochila.

Café de máquina.

Música épica.

«¡Familia! ¡Nos vamos a Alemania a buscar otro cochazo!»

Corte de cámara.

Llegamos al vendedor.

Abrimos el capó.

Miramos el aceite.

Conectamos la diagnosis.

«¡Todo perfecto! ¡Ni un fallo!»

¡MAGNÍFICO!

Acabamos de realizar una revisión mecánica integral en cuatro minutos.

Ya puede cerrar el departamento de ingeniería de Mercedes-Benz.

Una diagnosis electrónica puede ser muy útil, naturalmente.

Pero no sustituye una revisión mecánica completa, ni permite detectar todos los desgastes, averías o reparaciones anteriores.

Un coche puede no registrar códigos de error y tener problemas mecánicos importantes.

Pero claro, subirlo a un elevador, examinar los bajos, comprobar fugas y revisar componentes no queda tan emocionante como enseñar una pantalla que dice «0 fallos».

5. «¡TENEMOS MÁS DE VEINTE AÑOS DE EXPERIENCIA!»

Esta frase merece un capítulo propio.

Aparece un muchacho de veintiocho años explicando que tiene veinte años de experiencia en importación, mecánica, diagnosis, peritación, tasación y prácticamente ingeniería aeroespacial.

¡HOMBRE!

¡Pues debió empezar antes de hacer la primera comunión!

Y que nadie se ofenda.

Existen profesionales jóvenes extraordinariamente preparados.

La edad no determina la competencia.

Pero tampoco podemos confundir la experiencia de una empresa, un equipo o unos colaboradores con la trayectoria personal de quien aparece en cámara.

La experiencia se demuestra con conocimientos, decisiones y resultados, no escribiendo un número espectacular en la biografía de Instagram.

6. ¡LAS PLACAS ROJAS ESPAÑOLAS! AQUÍ EMPIEZA OTRO CAPÍTULO DEL CIRCO DE LA IMPORTACIÓN 😂

Vamos a entrar en un tema que conozco personalmente, porque yo también utilizo mis propias placas rojas españolas de empresa.

Sí, las utilizo.

Y precisamente por eso sé que no es tan sencillo como colocar dos matrículas rojas en un coche, rellenar cuatro papeles y lanzarse a recorrer media Europa.

Hablamos de las placas rojas españolas para profesionales del automóvil, no de las matrículas alemanas de exportación.

Estas placas se utilizan para determinados desplazamientos y pruebas de vehículos bajo las condiciones establecidas en la normativa española.

Pero aquí viene el detalle que algunos parecen olvidar:

TENER PLACAS ROJAS ESPAÑOLAS NO SIGNIFICA TENER UN PASAPORTE UNIVERSAL PARA CIRCULAR LIBREMENTE POR TODA EUROPA.

La propia Dirección General de Tráfico indica que el permiso temporal de empresa no ampara por sí solo la circulación fuera del territorio nacional y que su reconocimiento depende de las condiciones de reciprocidad entre Estados.

¿Y qué significa eso?

Que no basta con que el permiso sea válido en España. Hay que conocer si el país por el que vamos a circular reconoce esas placas y bajo qué condiciones.

Y ahora llega mi personaje favorito.

«¡ESO SÍ QUE SE PUEDE HACER! ¡ME LO HAN DICHO!»

¡AHÍ ESTÁ!

¡EL TOLOSA INTERNACIONAL!

Ese señor que no ha leído una normativa en su vida, pero que conoce perfectamente las leyes de circulación de Alemania, Francia, Bélgica, Holanda y, si le preguntas, probablemente también las de Japón.

«¡Eso es totalmente legal! ¡Me lo han dicho!»

¿Quién?

«¡Un amigo que lleva años haciéndolo!»

¡MARAVILLOSO!

Acabamos de sustituir la legislación internacional por el primo de un conocido.

Y esa expresión merece un monumento:

«ME LO HAN DICHO».

Pero vamos a ver, alma de cántaro…

¿Lo has comprobado?

¿Has consultado la normativa?

¿Tienes una confirmación oficial?

¿Sabes qué reconoce Alemania y qué reconoce Francia?

¿O simplemente repites lo que te ha contado alguien mientras tomabais un café?

Porque una cosa es creer que algo está permitido y otra muy distinta es poder demostrarlo cuando tienes delante a un agente de policía extranjero.

Y allí, amigo mío, la frase «me lo han dicho» suele tener bastante poco valor jurídico.

¿Y SI LA POLICÍA ALEMANA O FRANCESA INMOVILIZA EL VEHÍCULO?

Aquí se termina la diversión.

Imaginemos que estamos bajando desde Alemania con un coche de 43.000 €.

Llevamos colocadas unas placas rojas españolas.

Nos detiene la policía.

Revisa los permisos.

Comprueba las condiciones de circulación.

Y considera que el vehículo no está autorizado para continuar en esas circunstancias.

Resultado: el coche puede quedar inmovilizado mientras se aclara la situación.

Y ahora empiezan las preguntas.

¿Quién paga la grúa?

¿Quién paga el depósito?

¿Quién gestiona el transporte alternativo?

¿Quién paga los hoteles y los desplazamientos adicionales?

¿Quién se encarga de regularizar la documentación?

¿Y si hay sanciones?

¿Y si el vehículo permanece varios días retenido?

¿Y si, además, el coche ya está pagado por el cliente?

Porque ahí cambia bastante la película.

El cliente está en España.

Ha transferido sus 43.000 €.

No tiene el coche.

No tiene disponible ese dinero.

Y recibe una llamada:

«Oye, hemos tenido un pequeño problemilla con las placas en Francia…»

¡UN PEQUEÑO PROBLEMILLA!

Claro, pequeño será para el que está grabando el vídeo.

Pero al propietario que acaba de pagar 43.000 € quizá no le haga tanta gracia.

¿Quién asume los costes de esa inmovilización? ¿Qué se ha pactado? ¿Quién responde si ha habido una negligencia en la organización del viaje?

Porque no basta con decirle al cliente:

«Tranquilo, familia, que lo estamos solucionando».

El cliente no necesita tranquilidad de TikTok.

Necesita soluciones, información y saber quién responde económicamente.

¿POR QUÉ AHORA SE HABLA TANTO DE ESTAS PLACAS?

Las placas rojas españolas llevan muchos años existiendo.

No son un invento reciente.

Durante mucho tiempo han sido una herramienta habitual de los profesionales del automóvil.

Pero últimamente se ven muchísimos vídeos de vehículos atravesando Europa con ellas.

Y yo me pregunto:

¿Estamos utilizando correctamente una herramienta profesional o la estamos convirtiendo en otro accesorio de la nueva moda de importar coches para redes sociales?

Se puede tener la impresión de que existe una mayor atención policial hacia este tipo de desplazamientos.

Pero no voy a afirmar que Alemania o Francia hayan iniciado una campaña específica contra las placas rojas españolas sin disponer de datos oficiales que lo acrediten.

Lo que sí está claro es que cuanto más se utiliza un sistema fuera de sus condiciones autorizadas, mayor es la posibilidad de acabar teniendo problemas.

Y el argumento de:

«¡Pues yo llevo diez años haciéndolo y nunca me han parado!»

no demuestra que esté permitido.

Simplemente demuestra que hasta ese momento no has tenido una incidencia.

¿Y EL SEGURO? ¿TAMBIÉN NOS LO HAN CONTADO EN EL BAR?

Otro asunto importantísimo.

Las placas rojas necesitan un seguro válido para la circulación que se realiza.

Pero aquí hay que distinguir varias cosas.

Tener seguro de responsabilidad civil no significa tener un seguro a todo riesgo.

No significa que estén cubiertos los daños propios del vehículo.

No significa que tengas asistencia en carretera.

No significa que puedas solicitar una grúa desde cualquier punto de Europa.

Y tampoco significa que cualquier conductor, desplazamiento o circunstancia esté automáticamente cubierto.

La cobertura depende de la póliza contratada, sus límites, exclusiones y ámbito territorial.

Y sobre el famoso certificado internacional de seguro, conocido habitualmente como Carta Verde, conviene informarse correctamente: no es obligatorio llevarlo en todos los países europeos, pero eso no significa que cualquier póliza cubra cualquier situación.

Ahora imagina que estamos transportando un BMW, un Mercedes o un Audi de 43.000 €.

¿Qué cobertura real tenemos?

¿Responsabilidad civil únicamente?

¿Daños propios?

¿Robo?

¿Incendio?

¿Asistencia internacional?

¿Repatriación del vehículo?

¿Traslado de ocupantes?

¿Tenemos contratada alguna asistencia complementaria, como las que ofrecen determinados clubes automovilísticos?

¿O simplemente tenemos un seguro básico y mucha fe en que no suceda nada?

Porque mientras todo va bien, el seguro parece un gasto innecesario.

Hasta el día que lo necesitas.

Y entonces te acuerdas de esos euros que te ahorraste.

¿Y SI TENEMOS UN ACCIDENTE CON EL COCHE DEL CLIENTE?

Vamos a plantear una situación que nadie desea.

Estamos bajando desde Alemania.

El vehículo cuesta 43.000 €.

El cliente ya lo ha pagado.

Y se produce un accidente.

Puede ser culpa nuestra.

Puede ser culpa de otro conductor.

O puede darse una situación más complicada.

Pero hay una pregunta que deberíamos habernos hecho mucho antes:

¿QUÉ SEGURO CUBRE REALMENTE ESE VEHÍCULO Y QUIÉN ASUME LOS DAÑOS QUE NO ESTÉN CUBIERTOS?

Porque si el seguro contratado no cubre los daños propios y no existe un tercero responsable al que reclamarlos, podemos encontrarnos ante una pérdida económica importantísima.

¿Y quién soporta esa pérdida?

¿El importador?

¿El propietario?

¿El intermediario?

¿El transportista?

Dependerá de los contratos, de las obligaciones asumidas, de las coberturas y de las circunstancias del accidente.

Precisamente por eso, estas cuestiones deberían estar resueltas antes de poner el coche en carretera.

No después del siniestro.

Y YO TAMBIÉN UTILIZO PLACAS ROJAS. PERO HAY UNA DIFERENCIA FUNDAMENTAL.

Aquí quiero detenerme porque no pretendo dar lecciones desde una supuesta superioridad.

En GUVI Motors también utilizamos nuestras placas rojas españolas.

No voy a esconderlo.

Pero hay una diferencia económica fundamental en nuestro modelo de compra y venta con capital propio.

Cuando compramos un vehículo que es de nuestra empresa, el capital invertido es nuestro.

Si surge una incidencia durante una operación, el riesgo económico inicial sobre ese vehículo lo asumimos nosotros, sin perjuicio de los derechos y responsabilidades que correspondan.

No hay un cliente que haya transferido previamente 43.000 € para financiar esa compra y que esté esperando angustiado a ver qué sucede con su dinero.

Eso no convierte automáticamente en legal cualquier desplazamiento con placas rojas fuera de España, ni sustituye la necesidad de comprobar permisos y seguros.

Pero sí cambia una parte fundamental de la operación:

NO ES LO MISMO ARRIESGAR TU PROPIO CAPITAL QUE GESTIONAR EL DINERO QUE YA HA PUESTO UN CLIENTE.

Y eso debería explicarse mucho más en las redes sociales.

Porque es muy bonito presumir de importar coches de 40.000 o 50.000 €.

Pero cuando el dinero no es tuyo, la obligación de actuar con prudencia y dejar claras tus responsabilidades cobra todavía más importancia.

¿Y QUIÉN CUIDA DEL QUE CONDUCE?

Vamos a añadir algo que casi nunca se comenta.

Hemos hablado de coches, seguros, placas y dinero.

¿Pero qué pasa con la persona que está conduciendo?

¿Tiene cobertura sanitaria adecuada para desplazarse por Europa?

¿Lleva la Tarjeta Sanitaria Europea cuando le corresponde?

¿Dispone de asistencia médica adicional o seguro de viaje si lo necesita?

¿Está cubierto por las contingencias profesionales correspondientes si está trabajando?

¿Se ha comprobado qué protección tiene ante un accidente laboral y quién debe gestionarla?

Porque no es lo mismo viajar de vacaciones que desplazarse profesionalmente a otro país para recoger vehículos.

Y tampoco es lo mismo ser un trabajador por cuenta ajena, un autónomo o un colaborador externo.

Las obligaciones y coberturas dependen de cada situación.

Pero parece que algunos únicamente se preocupan de tener batería suficiente en la GoPro.

¡Que no se pare la grabación!

Y mientras tanto, nadie pregunta si el conductor tiene organizada su propia protección.

PARA TERMINAR: MENOS «ME LO HAN DICHO» Y MÁS DOCUMENTACIÓN

Así que a todos nuestros queridos TOLOSA internacionales, esos que conocen las leyes europeas porque un amigo se las explicó en una gasolinera, les propongo algo.

Antes de afirmar que se puede cruzar media Europa con unas placas rojas españolas, comprobadlo.

Antes de asegurar que el seguro cubre absolutamente todo, leed la póliza.

Antes de conducir un vehículo de 43.000 € pagado por un cliente, aclarad quién asume cada riesgo.

Y antes de presumir de haber llegado en tiempo récord, aseguraos de que el viaje se ha organizado correctamente.

Porque cuando te detiene la policía alemana o francesa, no sirve enseñarles un vídeo de TikTok diciendo:

«¡Familia, llevamos años haciéndolo así!»

Y mucho menos:

«¡ES QUE ME LO HAN DICHO!» 😂

Las placas rojas son una herramienta profesional, no un salvoconducto universal.

Y la diferencia entre una importación seria y una aventura improvisada no se mide por los kilómetros que haces en un día.

Se mide por la planificación, la documentación, las coberturas y la capacidad de responder cuando algo sale mal.

Porque el coche puede ser de 43.000 €, pero la improvisación puede salir todavía más cara.

7. EL CAMPEONATO DE LAS 17 HORAS SIN DORMIR

Llegamos a mi modalidad deportiva favorita.

«¡Familia! ¡Diecisiete horas conduciendo y ya estamos en España!»

¡APLAUSOS!

¡RÉCORD MUNDIAL!

No hemos dormido.

No hemos parado a cenar.

Hemos comido un bocadillo encima del volante.

Y nos hemos ahorrado una habitación de hotel de 70 €.

¡SETENTA EURAZOS!

Que alguien avise al Ministerio de Economía.

Acabamos de descubrir la fórmula para salvar cualquier empresa.

Pero vamos a pensar un momento.

Ese conductor está transportando un vehículo que puede valer 30.000, 40.000 o 50.000 €.

Y posiblemente ya está pagado por su cliente.

¿De verdad merece la pena presumir de conducir durante horas y horas sin un descanso adecuado para ahorrarse una noche de hotel?

La fatiga al volante es un riesgo real.

Y un profesional debería organizar los viajes pensando en la seguridad, no en conseguir un récord para las redes.

En GUVI Motors también hacemos kilómetros.

Muchos.

Pero dormir en una cama, ducharse y sentarse a cenar no es ningún pecado empresarial.

Y si eso aumenta ligeramente el coste de una importación, habrá que explicárselo al cliente.

Ahorrar 70 € está muy bien. Poner en peligro una operación de 43.000 €, no tanto.

8. ¿Y SI EL COCHE SE AVERÍA DURANTE EL VIAJE?

Otra pregunta interesante.

Hemos comprado el coche.

Hemos dicho que estaba perfecto.

Hemos anunciado que salíamos hacia España.

Y a 500 kilómetros del destino…

¡PUM!

Luz de avería.

Pérdida de potencia.

Problema de refrigeración.

O una avería que impide continuar.

Ahora vienen las preguntas que nunca aparecen en el vídeo de presentación.

¿Quién paga la reparación?

¿Quién paga el alojamiento?

¿Quién organiza el transporte?

¿Quién asume los gastos adicionales?

¿Se puede reclamar al vendedor alemán?

¿Está el vehículo cubierto por alguna garantía o seguro?

¿Quién se encarga de gestionarlo?

Y, sobre todo:

¿Qué se ha pactado con el cliente antes de que pagara el coche?

Porque no es lo mismo que una empresa española compre un vehículo para revenderlo que una compra directa del cliente a un vendedor extranjero, gestionada por un intermediario.

Las obligaciones y los derechos pueden ser diferentes.

Y si eso no se ha explicado antes, empiezan los problemas.

Mientras todo va bien, todos somos amigos.

Pero cuando aparece una reparación de 4.000 €, la palabra «familia» desaparece bastante rápido de algunos discursos.

9. ¿Y SI TENEMOS UN ACCIDENTE?

Esta pregunta es todavía más importante.

Estamos volviendo de Alemania.

El coche ya está pagado.

Y durante el trayecto ocurre un accidente.

Puede ser leve.

O puede ser importante.

¿Quién es el propietario del vehículo en ese momento?

¿Quién figura como conductor autorizado?

¿Qué cobertura tiene el seguro?

¿Quién responde por los daños propios?

¿Y si el coche queda declarado siniestro total?

¿Existe cobertura suficiente para el valor del vehículo?

¿Se ha contratado un seguro de transporte o una protección adecuada cuando corresponde?

¿Quién afronta la pérdida económica si no existe cobertura?

Estas preguntas no se responden con un vídeo diciendo que el coche va de maravilla.

Se responden con contratos, documentación, pólizas, coberturas comprobadas y una distribución clara de responsabilidades.

Y aquí viene algo fundamental:

La responsabilidad no recae siempre automáticamente sobre el cliente ni siempre sobre el intermediario. Depende de quién compra, quién vende, quién transporta, las obligaciones asumidas y las circunstancias del siniestro.

Precisamente por eso hay que dejarlo claro antes de pagar.

No cuando el coche ya está encima de una grúa.

10. ¿QUÉ PASA SI EL COCHE SE AVERÍA DESPUÉS DE ENTREGARLO?

Seguimos con la película.

Hemos llegado a España.

Hemos entregado el coche.

Hemos subido el vídeo.

Hemos conseguido 40.000 visualizaciones.

Y el cliente está encantado.

Hasta que, quince días después, aparece una avería importante.

Y entonces surgen las preguntas.

¿Quién responde?

¿El importador?

¿El concesionario alemán?

¿El intermediario?

¿La empresa que ha cobrado la comisión?

¿Existe garantía legal de conformidad?

¿Hay una garantía comercial adicional?

¿Quién gestiona una reclamación internacional?

Porque no es lo mismo comprar un coche a una empresa española que te lo vende como profesional que comprarlo directamente a un vendedor extranjero mediante un intermediario.

En una compraventa profesional a consumidor existen obligaciones legales de garantía que no desaparecen porque el vendedor lo indique en un anuncio.

En cambio, si el intermediario únicamente presta un servicio de gestión, habrá que analizar las responsabilidades concretas de cada participante y la legislación aplicable.

Por eso, antes de pagar, el cliente debería saber perfectamente:

QUIÉN LE VENDE EL COCHE Y QUIÉN RESPONDE DESPUÉS.

Que luego llegan las sorpresas.

«No, es que nosotros solo hemos gestionado la compra».

«No, es que eso tienes que hablarlo con Alemania».

«No, es que la garantía no cubre eso».

Y el cliente mirando una factura de reparación que parece el presupuesto de construcción de una autopista.

11. LA TRAZABILIDAD: UNA PALABRA POCO ESPECTACULAR, PERO MUY IMPORTANTE

Aquí quiero hablar de algo que considero fundamental.

La trazabilidad de una operación.

Una palabra que no genera tantos likes como enseñar un RS6 haciendo ruido.

Pero que tiene muchísimo más valor cuando aparece un problema.

¿Quién anunció el coche?

¿Quién lo vendió?

¿Quién emitió la factura?

¿A quién se transfirió el dinero?

¿Quién comprobó la titularidad?

¿Quién verificó la documentación?

¿Quién lo recogió?

¿Con qué seguro circuló?

¿Quién gestionó la importación?

¿Quién se encargó de la matriculación?

¿Quién responde por los servicios contratados?

Todas esas cuestiones deberían poder documentarse.

Porque cuando las cosas salen bien, nadie suele pedir demasiadas explicaciones.

Pero cuando algo sale mal, lo que antes era una bonita aventura puede convertirse en una discusión interminable.

Y finalmente aparecen dos palabras que nadie quiere escuchar:

DENUNCIA Y JUZGADO.

No digo que eso suceda habitualmente ni que todos los intermediarios generen problemas.

Digo que una operación de decenas de miles de euros debe estar preparada también para los escenarios difíciles.

Porque la confianza es importante.

Pero la documentación, los contratos y la responsabilidad lo son todavía más.

12. ¿POR QUÉ SIEMPRE VAN DOS O TRES COLEGAS?

Otra cosa que me llama la atención.

Abres un vídeo y parece una excursión de fin de curso.

Uno conduce.

Otro graba.

Otro busca una gasolinera.

Otro cuenta cuánto ha costado el bocadillo.

Y todos gritan:

«¡FAMILIA, YA ESTAMOS EN ALEMANIA!»

¡MARAVILLOSO!

Que conste que viajar acompañado no tiene absolutamente nada de malo.

De hecho, puede ser recomendable para organizar descansos y desplazamientos.

Y también existen equipos profesionales perfectamente organizados que trabajan juntos.

Pero yo me hago una pregunta desde el punto de vista del cliente.

Acabas de transferir 43.000 € a una cuenta extranjera.

Estás esperando tu coche.

Y lo que ves en redes parece una aventura entre colegas.

¿Qué garantías te ofrece realmente esa empresa?

¿Quién forma parte del equipo?

¿Qué responsabilidades tiene cada persona?

¿Hay una sociedad detrás?

¿Existe una organización administrativa?

¿Quién gestiona las incidencias?

¿Quién responde si aparece un problema?

Porque una cosa es transmitir cercanía y buen ambiente.

Y otra distinta es transmitir una imagen de aventura permanente cuando estás gestionando el patrimonio de otras personas.

La confianza no depende de ir con traje y corbata ni de tener una oficina de lujo. Depende de demostrar organización, transparencia y capacidad de respuesta.

13. «¡MIRAD LO POCO QUE NOS HEMOS GASTADO!»

Y continuamos con la contabilidad pública.

«Vuelo: 48 euros».

«Gasolina: 137 euros».

«Peajes: 62 euros».

«Bocadillo: 4,50 euros».

«Café: 1,20 euros».

¡FANTÁSTICO!

Ya sabemos lo que cuesta comerse un bocadillo en Alemania.

Pero seguimos sin saber quién responde si el coche se rompe.

Curiosamente, hay muchísimo contenido explicando cuánto cuesta importar un coche.

Pero bastante menos explicando los riesgos, las coberturas, la garantía y las responsabilidades contractuales.

Y eso es lo que realmente debería preocuparle al cliente.

Porque ahorrar 15 € en combustible puede estar muy bien.

Pero saber quién responde ante una avería de 6.000 € me parece bastante más interesante.

14. «¡EN MENOS DE 48 HORAS, MATRICULADO Y ENTREGADO!»

Otra competición.

El coche acaba de llegar a España.

Y empieza la cuenta atrás.

«¡Familia, récord! ¡En menos de 48 horas matriculado y entregado!»

Perfecto.

Si todo se ha gestionado correctamente, estupendo.

Pero me gustaría hacer una pregunta.

¿Cuándo hemos revisado el coche antes de entregarlo?

Porque recorrer 1.500 kilómetros sin que se encienda una luz de avería no equivale automáticamente a una revisión mecánica.

¿Se han comprobado niveles, fugas, neumáticos, frenos y elementos de seguridad?

¿Se ha revisado si corresponde realizar mantenimiento?

¿Se ha limpiado y preparado el vehículo según lo contratado?

¿Se han comprobado posibles incidencias del viaje?

La rapidez está muy bien.

Pero no debería convertirse en una excusa para omitir trabajos necesarios.

Y cuando aparecen trámites de ITV, documentación o matriculación, los plazos no siempre dependen exclusivamente del profesional.

Prefiero una entrega bien preparada que un récord de velocidad para presumir en redes sociales.

15. EL ASPIRADOR DE UN EURO Y LA ENTREGA PREMIUM

Después de diecisiete horas conduciendo…

Después de comer bocadillos dentro del coche…

Después de cafés, refrescos y miles de kilómetros…

Llegamos a España.

Y toca preparar el vehículo.

¿Preparación profesional?

¡Por supuesto!

Paramos en una gasolinera.

Un euro al aspirador.

Sacudimos las alfombrillas.

Un ambientador.

Y listo.

«¡Familia, vehículo preparado para entregar!»

¡ESPECTACULAR!

El cliente recibe su flamante coche importado y, de regalo, una experiencia olfativa que mezcla café alemán, bocadillo de autopista y diecisiete horas de expedición.

¡Eso sí que es una entrega personalizada! 😂

Naturalmente, no todos los intermediarios trabajan así, y algunos ofrecen servicios de preparación excelentes.

Pero una cosa es explicar claramente qué incluye el precio y otra vender una experiencia premium que después no se corresponde con lo entregado.

16. ¿POR QUÉ PARECE QUE SOLO SE IMPORTAN GTI, RS3, RS6, AMG Y BMW M?

Aquí quiero tocar otro tema que me llama muchísimo la atención.

Abres TikTok.

Un RS3.

Deslizas.

Un AMG.

Otro vídeo.

Un BMW M5.

El siguiente.

Un RS6.

Después, un GTI.

Y otra vez un AMG.

Parece que en Alemania únicamente fabriquen coches deportivos de alta gama.

¡Qué país más curioso!

¿Y los Volkswagen Golf normales?

¿Los Polo?

¿Los familiares diésel?

¿Los utilitarios?

¿Los coches familiares?

¿Los vehículos que necesita una persona para ir a trabajar, llevar a sus hijos al colegio o viajar con tranquilidad?

¿Esos no se pueden importar?

¿La importación se ha convertido en un servicio reservado exclusivamente a quien puede gastarse 40.000, 50.000 o 70.000 € en un coche?

Pues no.

La importación también puede ofrecer oportunidades en vehículos normales, prácticos y destinados a compradores con presupuestos más ajustados.

Eso sí, hay que estudiar cada operación, porque los gastos fijos de transporte y matriculación pueden hacer que importar ciertos coches económicos no compense.

Pero lo que quiero decir es que no todo el mundo necesita un RS6 para ser cliente de una empresa de importación.

También existen familias, trabajadores y personas que simplemente quieren un buen coche, bien mantenido y a un precio coherente.

Y esos clientes también merecen atención profesional.

17. LOS DEPORTIVOS DAN MÁS JUEGO EN REDES… Y MÁS POSIBILIDADES COMERCIALES

Seamos claros.

Un RS6 genera más visualizaciones que un Polo de 80 CV.

Un AMG haciendo ruido atrae más comentarios que un familiar diésel.

Y un BMW M5 en una autopista alemana resulta mucho más espectacular en vídeo que un utilitario perfectamente mantenido.

Hasta aquí, ninguna sorpresa.

Además, determinados vehículos deportivos o de alta gama pueden presentar diferencias de precio interesantes entre mercados.

Pero también suelen implicar mayores importes de compra, costes de mantenimiento, riesgos y posibles gastos de reparación.

Y hay una cuestión comercial que merece la pena comentar.

Si una empresa organiza una importación de un vehículo de 50.000 € y cobra únicamente una comisión reducida, puede ser perfectamente legítimo.

Cada profesional establece su modelo de negocio.

Pero no debemos confundir una comisión de intermediación con el margen de una empresa que compra un coche con su capital, asume el riesgo de comercializarlo, lo prepara y lo vende con sus obligaciones correspondientes.

Son actividades diferentes.

Y comparar únicamente el precio final puede llevar al comprador a creer que todos ofrecen exactamente lo mismo.

Cuando no necesariamente es así.

No se trata de que alguien cobre mucho o poco.

Se trata de que el cliente sepa qué está pagando y qué recibe a cambio.

18. «¡IMPORTAMOS MÁS DE 60 COCHES AL MES!»

Y llegamos a la joya de la corona.

Ese momento en el que termina el vídeo y aparece la frase:

«SÍGUENOS PARA VER CÓMO IMPORTAMOS MÁS DE 60 COCHES AL MES».

¿SESENTA?

¿CADA MES?

¡AGARRAOS, QUE VIENEN CURVAS!

Vamos a sacar la calculadora.

Sesenta vehículos en treinta días.

DOS COCHES AL DÍA. TODOS LOS DÍAS DEL MES.

Incluidos sábados y domingos.

Y hablamos de operaciones a la carta.

Buscar vehículos.

Comparar anuncios.

Contactar con vendedores.

Negociar precios.

Verificar historiales.

Comprobar documentación.

Coordinar transferencias bancarias.

Esperar confirmaciones de pago.

Organizar vuelos, trenes y desplazamientos.

Recoger vehículos.

Transportarlos.

Gestionar ITV y matriculación cuando corresponda.

Organizar revisiones y entregas.

Atender incidencias.

Y prestar atención posventa según las obligaciones y los servicios contratados.

Todo eso multiplicado por sesenta.

Y además hay que grabar vídeos, editarlos, subirlos, contestar comentarios y contar cuánto ha costado cada bocadillo.

¡MADRE MÍA!

Si una sola persona pretende hacerlo todo, debe tener días de setenta y dos horas.

Y probablemente un helicóptero guardado detrás de casa.

¿ES IMPOSIBLE IMPORTAR 60 COCHES AL MES?

No.

Una empresa organizada, con personal, colaboradores, transportistas, administrativos y procesos definidos, puede gestionar volúmenes elevados.

También hay profesionales que coordinan las compras sin conducir personalmente cada vehículo.

Y eso es perfectamente válido.

Pero precisamente ahí está la pregunta:

¿QUÉ ESTRUCTURA HAY DETRÁS DE ESAS SESENTA OPERACIONES?

Porque una cosa es anunciar sesenta encargos.

Otra es comprar sesenta vehículos.

Otra es transportarlos.

Y otra es tener sesenta operaciones finalizadas, documentadas y entregadas correctamente.

No son necesariamente lo mismo.

Y no hay nada malo en tener una empresa grande y bien organizada.

Al contrario.

Lo sorprendente es cuando alguien presenta cifras enormes mientras transmite la imagen de que toda la actividad consiste en dos amigos, una mochila y viajes interminables por autopista.

¡QUE NOS EXPLIQUEN CÓMO SE ORGANIZAN!

No hace falta enseñar cada café.

Con explicar quién gestiona toda esa actividad ya tenemos entretenimiento para una temporada.

19. LA VERDADERA PRUEBA LLEGA CUANDO ALGO SALE MAL

Aquí quiero detenerme.

Porque esto resume todo lo anterior.

Mientras la operación sale perfectamente, cualquiera puede contar una historia preciosa.

El coche llega.

El cliente sonríe.

Se entregan las llaves.

Se graba un vídeo.

Y aparecen los comentarios:

«¡Qué máquinas!»

«¡Los mejores importadores!»

«¡Qué barato!»

«¡Qué rapidez!»

Pero la profesionalidad no se demuestra únicamente cuando todo funciona.

Se demuestra cuando aparece una incidencia.

Cuando una transferencia se retrasa.

Cuando un vendedor incumple.

Cuando la documentación no está correcta.

Cuando hay un problema con las placas.

Cuando el vehículo sufre una avería.

Cuando ocurre un accidente.

Cuando un cliente necesita reclamar.

Cuando hay que responder económicamente por una obligación asumida.

Ahí es donde se distingue una operación correctamente organizada de una aventura improvisada.

Y aquí quiero dejar algo perfectamente claro.

No todos esos riesgos corresponden automáticamente al intermediario.

Ni todos recaen necesariamente sobre el comprador.

La distribución de responsabilidades depende del contrato, de quién sea realmente el vendedor, de la normativa aplicable y de las circunstancias de cada operación.

Precisamente por eso, todo debería estar claro antes de empezar.

Porque cuando no lo está, llegan las discusiones.

Y después aparecen las palabras que nadie quería pronunciar:

ABOGADO, DENUNCIA Y JUZGADO.

Y entonces ya no importa quién hizo más kilómetros en menos horas.

Importa quién firmó, quién cobró, quién vendió y quién debía responder.

20. EN GUVI MOTORS NO QUEREMOS GANAR EL CAMPEONATO DE TIKTOK

En GUVI Motors conocemos perfectamente lo que significa comprar vehículos en Alemania.

Buscar.

Negociar.

Comprobar.

Pagar.

Recoger.

Viajar.

Revisar.

Gestionar documentación.

Preparar vehículos.

Y responder ante nuestros clientes por las obligaciones que nos corresponden.

Respetamos a quienes trabajan profesionalmente como intermediarios.

No hace falta tener una nave gigantesca para hacer bien las cosas.

No hace falta tener cien coches en stock.

Ni llevar veinte años en el sector.

Pero sí hace falta algo fundamental:

SERIEDAD.

La seriedad no se mide por el número de seguidores.

Ni por la cantidad de vídeos.

Ni por el tiempo récord de un viaje.

Ni por lo poco que se ha gastado en gasolina.

Se mide por la transparencia, la organización, la documentación, la experiencia real y la manera de afrontar las responsabilidades.

En GUVI Motors creemos que importar vehículos debe ser una operación comercial bien gestionada, no una competición por llegar cinco horas antes.

Y también creemos que la importación no debe estar reservada exclusivamente a los compradores de deportivos de alta gama.

Hay clientes que buscan un AMG.

Y clientes que buscan un Golf familiar.

Unos quieren un deportivo de 400 CV.

Otros necesitan un vehículo fiable para ir a trabajar.

Todos merecen que se estudie su operación con seriedad y que se les explique claramente qué están comprando.

21. Y AHORA, UNA ÚLTIMA REFLEXIÓN PARA LOS CAMPEONES DE LA IMPORTACIÓN

Si importar coches fuera simplemente comprar un billete de avión, enchufar una diagnosis, comerse un bocadillo y conducir diecisiete horas…

¡No necesitaríamos empresas de importación!

Necesitaríamos mochilas, cámaras y una tarjeta de fidelización de gasolineras.

Y si realmente importáis sesenta coches al mes…

¡Enhorabuena!

Pero estaría bien explicar también qué estructura tenéis detrás y cómo gestionáis los riesgos de esas operaciones.

Porque conseguir muchas visualizaciones está muy bien.

Demostrar capacidad para gestionar correctamente el dinero y los vehículos de los clientes está todavía mejor.

Y al comprador le diría algo muy sencillo.

Antes de transferir 43.000 € a una cuenta extranjera, pregunta:

¿A quién estoy pagando?

¿Se ha comprobado la titularidad bancaria?

¿Quién vende realmente el coche?

¿Quién figura en la factura?

¿Qué ocurre si el vehículo no corresponde con lo anunciado?

¿Con qué placas y seguro se va a transportar?

¿Qué sucede si se avería durante el viaje?

¿Qué ocurre si tiene un accidente?

¿Quién responde ante problemas de documentación?

¿Qué garantía me corresponde?

¿Quién me atiende si aparece una avería después de la entrega?

¿Quién asume cada riesgo?

Y, sobre todo, ¿todo eso está explicado y documentado antes de que entregue mi dinero?

Porque, amigo mío, hay una diferencia enorme entre ver una aventura desde el sofá y financiarla con tus ahorros.

PARA TERMINAR…

A todos esos nuevos campeones de la importación:

Descansad.

Comed sentados.

Duchaos de vez en cuando.

No os preocupéis tanto por llegar cinco horas antes.

Y no pasa nada por gastar 70 € en una habitación de hotel.

Que una noche de hotel cuesta bastante menos que un error cometido por agotamiento.

Y si os apetece seguir enseñando lo que cuesta el café, perfecto.

Pero de vez en cuando explicad también quién responde si algo sale mal.

Porque eso quizá no consiga tantos likes…

¡PERO AL CLIENTE QUE HA TRANSFERIDO 43.000 € LE INTERESA BASTANTE MÁS! 😂

GUVI Motors

Importación de vehículos a la carta. Experiencia, criterio, transparencia y responsabilidad.

www.guvimotors.com

Porque importar coches no consiste en llegar el primero, gastar menos en bocadillos o tener más seguidores. Consiste en hacer bien el trabajo y saber responder por él.

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