QUIERO UN COCHE DE 10 AÑOS, CON 50.000 KM, TODOS LOS EXTRAS Y QUE ESTÉ NUEVO… ¡PERO POR 6.000 €! 😂

Todos los extras, pocos kilómetros y estado de estreno por 6.000 €. Hablamos con humor de las expectativas y la realidad del coche usado.

Jose Guzman

5/27/202610 min read

QUIERO UN COCHE DE 10 AÑOS, CON 50.000 KM, TODOS LOS EXTRAS Y QUE ESTÉ NUEVO… ¡PERO POR 6.000 €! 😂

Bienvenidos al maravilloso mundo del comprador de ocasión, donde los coches envejecen, pero las expectativas de algunos clientes se quedan aparcadas en el concesionario de vehículos nuevos.

Después de años dedicándome al mundo del automóvil, he aprendido que existen compradores de todo tipo.

Los hay que saben perfectamente lo que buscan.

Los hay que se dejan asesorar.

Los hay que entienden que están comprando un vehículo usado.

Y después tenemos una especie verdaderamente fascinante.

EL COMPRADOR DEL COCHE NUEVO A PRECIO DE DESGUACE.

Ese personaje que quiere un coche de diez años, con menos de 60.000 kilómetros, todos los extras imaginables, pintura impecable, interior de exposición, neumáticos nuevos, mantenimiento recién hecho y una garantía que prácticamente le cubra hasta si se le cae el café encima del asiento.

Y cuando le dices el precio…

«¡BUAH! ¡QUÉ CARO! ¡SI TIENE DIEZ AÑOS!»

¡MARAVILLOSO!

Tiene diez años para justificar que debe ser barato.

Pero parece que no puede tener diez años a la hora de valorar su estado.

Vamos por partes.

1. EL COCHE DE DIEZ AÑOS QUE DEBE PARECER FABRICADO AYER

Imaginemos que tenemos un Volkswagen Golf de 2016.

Un coche bien cuidado, con sus revisiones, sus kilómetros reales y un estado general perfectamente razonable.

Llega el comprador.

Lo mira.

Da una vuelta.

Y empieza el espectáculo.

«Aquí tiene una marquita en el plástico».

«Este botón parece un poco gastado».

«El asiento del conductor tiene una pequeña arruguita».

«He visto una picada de una piedra en el capó».

¡DETENGAN LA VENTA!

¡QUE LLAMEN A VOLKSWAGEN!

¡UN VEHÍCULO DE DIEZ AÑOS TIENE SEÑALES DE HABER SIDO UTILIZADO!

Lo verdaderamente sorprendente sería encontrar un coche de esa antigüedad que no tuviera absolutamente ninguna señal de uso.

Porque los coches se conducen.

Los asientos se utilizan.

Los botones se pulsan.

Las puertas se abren.

Y las carreteras, por desgracia, no están acolchadas para evitar que salte alguna piedrecita.

Una cosa es vender un coche en mal estado y otra muy diferente es pretender que un vehículo usado jamás haya sido utilizado.

2. «¡POR ESTE PRECIO DEBERÍA ESTAR NUEVO!»

Otra frase que merece estar escrita en mármol.

«Por 12.000 €, este coche debería estar nuevo».

Pues vamos a ver.

Si ese mismo coche nuevo cuesta 30.000 €, ¿qué estamos comprando exactamente por 12.000 €?

¿Un coche nuevo con un descuento del 60 % porque al fabricante le caemos simpáticos?

No.

Estamos comprando un vehículo de ocasión, con una antigüedad, un kilometraje, un estado y un valor de mercado.

Eso no significa aceptar cualquier defecto.

Ni mucho menos.

Un coche debe entregarse en las condiciones anunciadas y cumplir las obligaciones legales correspondientes.

Pero tampoco podemos confundir una pequeña marca estética propia del uso con un problema mecánico importante.

El precio de un vehículo usado refleja, entre otras cosas, que ya ha tenido una vida anterior.

Aunque algunos quieran borrársela por completo.

3. EL AMIGO MECÁNICO: EL VERDADERO PROTAGONISTA DE LA OPERACIÓN

Aquí entramos en terreno peligroso.

El comprador ha visto el coche.

Le gusta.

Lo ha probado.

Está encantado.

Y de repente pronuncia las cinco palabras que pueden convertir una visita de veinte minutos en una tarde entera:

«VOY A TRAER A UN AMIGO».

¡AGÁRRATE!

Porque no viene cualquier amigo.

Viene uno que «entiende muchísimo de coches».

Según el cliente, este señor sabe de motores, electrónica, carrocería, diagnosis, transmisiones, hidráulica y probablemente también de satélites espaciales.

Aparece el experto.

Se baja del coche.

No saluda demasiado.

Y empieza la inspección.

Abre el capó.

Mueve una tubería.

Mira un tornillo.

Se agacha.

Escucha el motor.

Y llega el primer diagnóstico.

«Mmmm… esto no me gusta».

¿Qué no te gusta?

«No sé, pero algo no me cuadra».

¡FANTÁSTICO!

Acabamos de descubrir una avería por intuición.

Después encuentra un tornillo con algo de oxidación superficial.

«Uy, uy, uy… este coche tiene óxido».

¡CLARO!

¡Y EL MOTOR TIENE ACEITE!

¡Y LAS RUEDAS TIENEN GOMA!

Que una pieza metálica tenga una ligera oxidación superficial no significa automáticamente que el vehículo tenga un problema de corrosión estructural.

Pero tampoco hay que minimizar la corrosión importante cuando existe.

Para eso están las inspecciones profesionales: para distinguir una cosa de la otra.

Porque diagnosticar con fundamento no es lo mismo que mirar por debajo y decir:

«A mí eso no me convence».

4. «¡ESTE COCHE HA SIDO PINTADO!»

Otra investigación digna de la policía científica.

El experto se acerca a una aleta.

La mira desde tres ángulos.

Le da la luz del sol.

Y anuncia:

«¡ESTA ALETA ESTÁ REPINTADA!»

¡ATENCIÓN!

¡POSIBLE CONSPIRACIÓN INTERNACIONAL!

Pues sí, puede estar repintada.

¿Y?

Un vehículo puede haber recibido una reparación estética por un roce de aparcamiento, un arañazo o un pequeño golpe.

Eso no significa automáticamente que haya sufrido un accidente estructural.

Naturalmente, es importante conocer los daños relevantes y comprobar que las reparaciones se han hecho correctamente.

Pero algunos parecen pensar que cualquier coche repintado ha salido directamente de una bancada después de un choque contra un tren de mercancías.

Y no es así.

Un coche de diez años puede haber pasado por un taller de pintura.

Y seguir siendo un vehículo perfectamente válido.

Lo importante es saber qué se ha reparado, cómo y por qué.

5. LOS NEUMÁTICOS: SI NO SON NUEVOS, PARECE QUE NO SIRVEN

Seguimos con la visita.

El cliente observa las ruedas.

Tienen dibujo.

Su estado es correcto.

No presentan daños aparentes.

Pero aparece la pregunta.

«¿Me los cambias antes de entregarlo?»

¿Por qué?

«Hombre, porque ya que compro el coche…»

¡AH, CLARO!

La famosa teoría de que comprar un vehículo usado incluye automáticamente cuatro neumáticos nuevos de regalo.

Y si puede ser, Michelin.

Pero los más caros.

Por supuesto, si unos neumáticos están deteriorados, no cumplen los requisitos o necesitan sustituirse, habrá que solucionarlo.

Eso no se discute.

Lo curioso es exigir el cambio de componentes que están en condiciones correctas únicamente porque el comprador quiere estrenarlos.

Una cosa es preparar correctamente un vehículo y otra regalar un mantenimiento completo que no necesita cada vez que alguien viene a verlo.

6. «¡LO QUIERO CON TODOS LOS EXTRAS!»

Ahora vamos al equipamiento.

El cliente tiene un presupuesto de 8.000 €.

Busca un coche alemán.

Automático.

Diésel, pero que no gaste.

Potente, pero que pague poco impuesto.

Asientos de cuero.

Techo panorámico.

Cámara de 360 grados.

Faros LED.

Equipo de sonido premium.

Asientos calefactables.

Y, si puede ser, que se aparque solo.

¡TODO POR 8.000 €!

Y con menos de 80.000 kilómetros.

Porque claro, tampoco vamos a renunciar a nuestros principios.

Cuando le explicas que por ese presupuesto tendrá que priorizar algunas características, aparece la respuesta:

«Pues he visto uno en internet que lo lleva todo».

¡MARAVILLOSO!

Entonces vamos a ver ese anuncio.

Y descubrimos que está vendido, tiene más kilómetros, cuesta bastante más o está en la otra punta de Europa.

Pero eso da igual.

Lo importante es que alguien ha encontrado un anuncio.

Un anuncio no es una tasación, ni una garantía de disponibilidad, ni una demostración de que todos los coches deban costar lo mismo.

7. EL PRESUPUESTO DE 6.000 € Y LA LISTA DE EXIGENCIAS DE 30.000 €

Hay algo que conviene recordar.

Todos tenemos derecho a buscar el mejor coche posible dentro de nuestro presupuesto.

Y una persona que dispone de 6.000 € merece exactamente el mismo respeto que otra que puede gastarse 60.000 €.

En GUVI Motors lo tenemos claro.

El problema no es tener poco presupuesto. El problema es exigir características incompatibles con ese presupuesto y negarse a aceptar la realidad del mercado.

Por 6.000 € puedes encontrar vehículos que cumplan perfectamente su función.

Pero habrá que valorar su edad, kilometraje, equipamiento, estado y necesidades de mantenimiento.

Y posiblemente habrá que renunciar a alguna cosa.

Como hacemos todos cuando compramos prácticamente cualquier producto.

Porque, por mucho que nos guste, nadie compra un piso de lujo frente al mar al precio de un trastero.

Aunque seguro que alguno conoce a un amigo que sí lo ha conseguido.

«¡ME LO HAN DICHO!»

¡OTRA VEZ EL TOLOSA!

8. «¡QUIERO DOS AÑOS DE GARANTÍA QUE ME CUBRAN TODO!»

Aquí llegamos a otro tema interesante.

Las garantías.

El cliente compra un vehículo de doce años.

Con 180.000 kilómetros.

Y espera que, durante los siguientes veinticuatro meses, no tenga que gastar absolutamente nada en él.

Ni mantenimiento.

Ni neumáticos.

Ni pastillas de freno por desgaste normal.

Ni líquidos.

Ni elementos consumibles.

Y si dentro de un año se funde una bombilla, parece que hay que llamar al compraventa inmediatamente.

«¡Oye, que el coche tiene garantía!»

Vamos a aclarar algo.

La garantía legal no es un contrato de mantenimiento gratuito ni convierte un coche usado en uno nuevo.

Cuando un profesional vende un vehículo a un consumidor, debe responder por las faltas de conformidad conforme a la normativa aplicable.

En España, para vehículos usados, puede pactarse un plazo inferior al general de tres años, pero nunca inferior a un año.

Y esa responsabilidad no desaparece por poner «sin garantía» en el anuncio.

Ahora bien, eso tampoco significa que el vendedor tenga que asumir cualquier desgaste normal o cualquier incidencia ajena a una falta de conformidad.

Hay que analizar cada caso.

Porque el comprador tiene derechos.

Y el vendedor también tiene derecho a que las reclamaciones se valoren con criterios técnicos y legales, no simplemente porque algo se ha desgastado después de utilizarlo.

9. EL COCHE PERFECTO NO EXISTE. NI SIQUIERA NUEVO.

Vamos a decir algo que quizá sorprenda.

Los coches nuevos también pueden presentar defectos.

Pueden tener averías en garantía.

Problemas electrónicos.

Campañas técnicas.

Ruidos.

Fallos de fabricación.

Y pequeñas incidencias.

Eso no significa que comprar un coche nuevo sea una mala decisión.

Significa que estamos hablando de máquinas complejas, fabricadas con miles de componentes.

Y las máquinas, sean nuevas o usadas, pueden fallar.

Entonces, ¿por qué algunos compradores esperan que un coche de diez años sea absolutamente perfecto durante toda su vida?

La respuesta suele ser sencilla:

Porque confunden comprar bien con comprar algo que jamás pueda darles un problema.

Y eso no existe.

10. LA PRUEBA DE CONDUCCIÓN DE FÓRMULA 1

Otra escena maravillosa.

El cliente quiere probar el coche.

Perfecto.

Es lógico.

Se sienta.

Ajusta el asiento.

Y parece que se prepara para disputar la clasificación del Gran Premio de Mónaco.

Acelerón.

Frenazo.

Otro acelerón.

Curva.

Cambio de carril.

Y después pregunta:

«¿Me dejas darle un poco más para ver cómo responde?»

¡HOMBRE!

¡QUE ESTAMOS VENDIENDO UN COCHE, NO ORGANIZANDO UN TRACK DAY!

Una prueba de conducción debe servir para comprobar el funcionamiento del vehículo de manera razonable y segura.

No para demostrarle al vendedor que sabes conducir como un piloto profesional.

Y si quieres probar un GTI, un AMG o un BMW M, estupendo.

Pero las normas de circulación siguen existiendo.

Aunque lleves el modo Sport activado.

11. «¡ME LO PIENSO Y TE DIGO ALGO!»

Aquí llega el desenlace.

Hemos enseñado el coche.

Hemos explicado el equipamiento.

Hemos repasado su historial.

Hemos respondido preguntas.

Hemos permitido una prueba razonable.

Hemos hablado de garantías.

Y después de dos horas…

«Bueno, me lo pienso y te digo algo».

¡PERFECTO!

Por supuesto que una compra importante merece reflexión.

Nadie debería comprar un coche por presión.

Pero ahora viene la parte divertida.

Pasados tres días, escribimos para saber si sigue interesado.

Silencio.

Una semana después.

Silencio.

Y al cabo de dos meses aparece un mensaje:

«Oye, ¿todavía tienes el coche?»

No.

Se vendió hace seis semanas.

«¡Joder, pues me interesaba mucho!»

¡MARAVILLOSO!

Y así descubrimos una de las grandes paradojas de la compraventa:

Hay compradores que necesitan dos meses para decidirse y después se sorprenden porque otro ha tardado veinte minutos.

12. Y AHORA, UNA REFLEXIÓN PARA LOS TOLOSA Y LOS CUÑADOS

A veces parece que algunos compradores no buscan un coche.

Buscan una oportunidad de demostrar que saben más que todo el mundo.

Que conocen mejor los precios.

Que detectan averías con solo mirar.

Que encuentran coches perfectos por la mitad de dinero.

Y que jamás se equivocan.

Hasta que se equivocan.

Porque todos podemos equivocarnos comprando un vehículo.

También los profesionales.

La diferencia está en informarse, comprobar, preguntar y tomar decisiones razonables.

Comprar bien no consiste en encontrar diez pequeñas marcas para conseguir mil euros de descuento.

Consiste en valorar el conjunto.

Su estado.

Su mantenimiento.

Sus kilómetros.

Su historial.

Su precio.

Su equipamiento.

Y las condiciones reales de la operación.

13. EN GUVI MOTORS VENDEMOS COCHES USADOS. Y NO NOS AVERGONZAMOS DE DECIRLO.

En GUVI Motors trabajamos con vehículos de ocasión e importación.

Y eso significa que vendemos coches que ya han tenido una vida anterior.

Algunos tienen pocos kilómetros.

Otros tienen más.

Algunos son deportivos.

Otros son familiares.

Algunos son vehículos económicos.

Otros tienen equipamientos y prestaciones de gama alta.

Lo que intentamos es analizar cada unidad y ofrecer un producto coherente con su precio, estado y características.

No pretendemos convencerte de que un coche de diez años es nuevo.

Porque no lo es.

Ni necesitamos hacerlo.

Un buen coche usado no tiene que aparentar ser nuevo para merecer la pena.

Tiene que estar correctamente descrito, tener un estado adecuado y ofrecer unas condiciones de compra claras.

Y cuando hay un defecto relevante, lo razonable es conocerlo y valorarlo.

Así de sencillo.

PARA TERMINAR…

A todos esos compradores que quieren un coche de diez años, 50.000 kilómetros, todos los extras, pintura perfecta, cuatro neumáticos nuevos y dos años de tranquilidad absoluta…

¡OS TENEMOS UNA NOTICIA!

Ese coche seguramente existe.

Solo tiene un pequeño inconveniente.

¡QUE NO CUESTA 6.000 €! 😂

Y al próximo TOLOSA que venga con el amigo mecánico que descubre una avería tocando un manguito, le vamos a pedir que nos dé también los números de la próxima lotería.

Porque con semejantes poderes de adivinación, igual estamos desaprovechando un talento extraordinario.

Recuerda: comprar un coche usado no significa comprar un coche malo. Significa comprar un vehículo con una historia, una antigüedad y un precio que deben guardar coherencia entre sí.

Y un buen profesional debe explicar esa realidad, no vender milagros.

GUVI Motors

Importación de vehículos a la carta. Experiencia, transparencia y los pies en el suelo.

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Porque los coches usados tienen años. ¡Lo que no deberían tener son historias inventadas!

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